Analizando “Por 13 Razones”

En ocasiones algo cambia que nos hace tomar impulso y realizar una conducta que nunca antes hubiéramos hecho, ni siquiera pensado hacer… ¿ese cambio se produce en nuestro entorno? ¿Es algo que hace “click” dentro de nosotros? ¿O simplemente es una mezcla de ambas cosas?… En este artículo quiero dar mi visión de una de las series originales de Netflix: “Por 13 Razones”.

A los que no la hayáis visto, os la recomiendo, y también os aviso de que el artículo contiene spoilers.

 

La serie ronda en torno a Hannah Baker, una adolescente estudiante de secundaria que se suicida, y a Clay Jensen, un compañero de clase, quien recibe un paquete anónimo en su casa que contiene unas cintas de cassette grabadas por ambas caras por la fallecida Hannah. En esas cintas, Hannah explica las 13 razones por las cuales se quitó la vida, cintas que tienen que pasar en cadena por 13 personas que, de una u otra forma, jugaron un papel importante en su muerte.

De esta manera entramos a la trama intrigante de la serie que nos transporta al sentir y pensar de una chica adolescente que tiene su vida, sus amigos, su familia; pero que llega un momento en el cual nada de eso pesa tanto como para no dejarse llevar por el impulso y el deseo de desaparecer.

El suicidio sigue siendo un tema tabú aún en el siglo en el que estamos, evitamos hablar de él y lo ignoramos como si eso lo hiciera desaparecer de la realidad; igualmente, los pensamientos que rondan sobre la persona que se suicida siempre van cargados de creencias equivocadas.

En un suicidio no sólo es la víctima la que se hace daño a ella misma, son muchos los daños colaterales que se generan en el entorno familiar, escolar o laboral y en la sociedad en general.

Muchos estudios indican que el duelo más traumático, doloroso y desequilibrante es el que es provocado por un suicidio, ya que la persona que queda afronta múltiples sentimientos negativos, como la culpa que le ocasiona el hecho de pensar si ha podido tener algo que ver con esa muerte o si no ha hecho lo necesario para evitarla de alguna manera. Son los duelos que tienen más probabilidad de presentar complicaciones a largo plazo.

En ocasiones me sorprendo al escuchar en distintas series, películas, en televisión y a personas en general que “el suicidio es de valiente, porque hay que tener valor para quitarse la vida”. Supongo que se referirán al hecho de ponerse en contra de la fuerza que tiene nuestro organismo de salvaguardar la vida de la forma que sea, pero nada más lejos de la realidad, el suicida lleva a cabo esa acción por unas condiciones físico-químicas y psicológicas anormales que hace que se salte una de las normas más básicas del ser vivo: sobrevivir al precio que sea.

Como en casi todos los ámbitos de la vida nada es completamente negro ni completamente blanco, todo es gris con diferentes matices. Digo esto porque el suicidio es el tema principal de esta serie, pero lo más importante de ella son los motivos que Hannah da de esa decisión y el debate que genera uno de los temas más importantes de nuestra actualidad: el Bullying.

El suicidio puede tener múltiples explicaciones o no, pero aquí me centraré en hablar sobre el motivo fundamental que hace que Hannah se quite la vida. Es obvio que no cualquiera es víctima de bullying, igual que no cualquiera es un agresor; la personalidad hace que seamos propensos a una cosa u otra, o que solo seamos meros espectadores de la agresión (que también se considera agresor, aunque en un grado diferente). Dejando claro este punto, la protagonista de la historia cumple varios rasgos asociados al perfil de víctima de bullying: personalidad insegura, baja autoestima, alto nivel de ansiedad, introvertida y con dificultades en las habilidades sociales por lo que tiene pocos amigos, dependientes de las relaciones de amistad que crea, y cambios inexplicables del estado de ánimo (aislamiento, tristeza, depresión sin motivo aparente).

Hannah tenía siempre la necesidad de ayudar a los demás (a sus padres, a sus amigos…). Su baja autoestima, su personalidad depresiva y los pocos amigos que tenía, sumados a su propio significado de la “amistad” y su sentido de la lealtad (ambos conceptos rígidos e irracionales) hacía que se creara expectativas demasiado altas sobre los comportamientos de amigos y familiares que le rodeaban. Si estas expectativas no se veían cumplidas, menoscababa tanto su seguridad y autoestima que lograba sentirse insignificante y perdía fácilmente el sentido de su vida.

Si nos centramos en la definición de bullying encontramos que es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que sufre un niño o adolescente por parte de otro u otros que se comportan con él de forma cruel y con la intención de someterlo y asustarlo. Normalmente lo hacen para obtener un beneficio como puede ser el reconocimiento de los demás de ser el “líder” del grupo.

En la serie podemos ver como en un principio Hannah tiene algunos amigos, pero poco a poco, gracias a rumores sobre su apariencia física, a unas fotos no favorables de ella y una chica, y a varios acontecimientos más, comienza a quedarse cada vez más aislada del grupo de amigos.

Recordemos que en el bullying no sólo hay agresores y víctimas, también hay espectadores que en ocasiones ríen las gracias y en otras solo se callan, y no ayudan en nada a que la persona agredida pueda salir de esa situación. Aquí es donde entra Clay, amigo de Hannah, que se siente mal al ver cómo la tratan los agresores pero no hace nada por enfrentarse a ellos o comunicarlo al instituto. Por lo que también es considerado parte de esa agresión. También podemos considerar a una de las profesoras de clase en la cual Hannah deja una nota hablando de suicidio, y al orientador del instituto el cual no responde a su llamada de socorro, como responsables de no haber prestado la ayuda que la protagonista pedía a gritos. Aquí desbancamos 2 mitos: “el que se quiere matar, no lo dice” y “el que dice que se quiere suicidar, no lo hace” porque casi todos los que se llegan a suicidar han expresado en algún momento (con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta) su intención de hacerlo, y creer en estos 2 mitos solo nos lleva al error de no prestar atención a las manifestaciones de esas personas.

Y ya para terminar, porque tampoco quiero extenderme en demasía (perdonadme, pero es que el tema me apasiona), quiero sólo hacer un inciso sobre el hecho de que Hannah deje unos cassettes con las razones de su suicidio grabadas y que su prioridad sea que lo escuchen las personas que, según ella, han colaborado en que su suicidio se llevara a cabo; sin embargo, no piensa en sus padres. Por un lado tiene la sangre fría de organizarlo todo, pero no la tiene para pensar en su familia, ¿no es un poco macabro? ¿ no es un comportamiento vengativo contra los que le hicieron daño? El suicidio siempre se ha considerado la violencia más grande que uno puede ejercer sobre sí mismo, pero nuestra protagonista no se queda atrás, también ejerce violencia contra los demás en forma de culpa por su muerte a través de los cassettes, ¿no os parece?

 

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