Qué, porqué, para qué, cómo

En todos los ámbitos de la vida es importante plantearse preguntas porque nos hace pensar e intentar obtener respuestas. Sin embargo hay preguntas que nos llevan a respuestas “fantasmas” o “equivocadas”, que nos hace dar vueltas en un círculo vicioso y que no nos lleva a ninguna conclusión.

Pensamos que el cómo nos planteemos determinadas cuestiones no es relevante. Sin embargo, la forma de plantearnos las cosas va a determinar que contestemos más superficialmente o que lleguemos realmente a la clave de la cuestión que queremos abordar.

indice

El “Qué” sólo define lo que ya está, es una descripción de lo que nos está pasando, de lo que sentimos o de lo que tenemos delante. Nos sirve si queremos precisar el tema a abordar, pero no va más allá, no nos ofrece respuestas a una cuestión.

El “Porqué” busca una causa remota a la situación actual, busca el fundamento del problema, el origen de éste. Nos sirve para entender con más profundidad la situación en la que nos encontramos. Con el porqué somos espectadores de lo que pasa, no actores. Es como ver una película de nuestro pasado, ya que buscamos el origen del problema en el pasado. Si nos quedamos en este punto, bloqueamos las respuestas. Es perfecto para entender todo lo que envuelve el problema, pero no para darle una solución; podríamos decir que es un punto intermedio entre “entender y definir el problema” y plantear acciones posibles para solucionarlo.

Tanto el qué como el porqué son estáticos. No nos dicen nada nuevo con respecto a la solución del problema. Conseguimos describir al máximo la cuestión pero nos mantiene inmóviles en el mismo sitio.

Esto no quiere decir que no sirva, por supuesto que ante una determinada situación tenemos que definirla y entenderla cuanto más mejor para poder buscar la solución que encaje y que nos resulte más beneficiosa; pero no podemos “dormirnos en los laureles” y dedicar más tiempo del necesario a estas dos cuestiones, y menos si la situación requiere de una respuesta rápida y eficaz.

abanico-acuarela-globo

El “Para qué” también es una cuestión interesante. Nos incita a buscar y valorar si lo que nos estamos planteando es útil para la situación actual. Aquí aparece la movilidad, antes sólo mirábamos y entendíamos una historia, ahora tenemos la posibilidad de construir el camino hacia el que queremos ir, proyectar determinados sueños y  programar determinadas respuestas para conseguir los objetivos que nos marquemos. Aparece la ilusión y el entusiasmo. Estamos empezando a andar nuestro propio camino.

Una vez planteados los objetivos a los que queremos llegar, aparece la pregunta justamente previa a la acción: “Cómo”. Con el cómo dejamos volar la imaginación, valoramos las posibles alternativas que tenemos y la facilidad o no de responder de una forma u otra. Con el cómo nos planteamos nuestras capacidades, nuestras habilidades y, en último término nuestras competencias en determinados saberes. Con el cómo nos marcamos unas pautas de acción, que van a estar influidas (queramos o no, nos demos cuenta o no) por nuestra autoestima, nuestra historia de aprendizaje y nuestra sensación de control. Con el cómo nos podemos plantear nuestra zona de confort, y salir de ella o intentar conseguir nuestros objetivos desde esta zona de seguridad, todo dependerá de nuestros sentimientos y creencias hacia nosotros mismos.

clcqjrdwqaabvtg

En definitiva, el cómo nos conduce a la acción, nos muestra nuestro sistema de respuestas y los instrumentos o herramientas a través de las cuales podemos conseguir nuestros objetivos. Nos muestra nuestro saber y lo que aún no sabemos, nos da la posibilidad de aprender las habilidades que creemos que necesitamos para poder alcanzar lo que deseamos. El cómo nos ofrece un abanico de posibilidades que sólo nosotros limitaremos; porque hay muchas formas de llegar a un mismo fin, y porque no hay un camino certero de éxito, sino que éste se consigue de la manera que tú quieras conseguirlo.

El cómo te da la posibilidad de ser tú mismo, de superarte a ti mismo y de sorprenderte de lo que eres capaz de hacer. No te quedes sólo en el qué o en el porqué.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *